Ayer al mediodía venia con mi mejor cara de orto del trabajo, con un dolor de panza que no se imaginan, mi higado estaba pidiendo la extradición a otro cuerpo y yo luchando por llegar con vida a casa (bue, quizas exagero un poco… llamemoslo licencia de escritora), en eso me cruzo con una conocida, esa que esta toda bronceada porque se rasca al sol mientras vos laburas como negra, esa a la que la humedad no le maltrata el pelo como a vos, esa, seguro que ustedes tambien conocen una… y con su mejor cara de que linda que soy te dice:
_ Giviiiiii, como andas???? ESTAS MAS GORDA, NO????
Y ahí es cuando te vienen esas ganas irrefrenables de tirarla abajo del colectivo, de que el sol le saque ampollas y de golpe se llene de piojos… pero recapacitas… lo pensas mejor… y te das cuenta que ese ataque es envidia, que en realidad no soporta verte tan cambiada, tan recuperada, tan segura de vos misma… la gordura es una defensa a su infelicidad, tampoco se nota asi como asi que tenes 3 kilos de mas no??? tiene que ser su inseguridad, por favor….
Claro que si, te lo dice de envidia porque no puede verte bien. Esa gente envidiosa ronda por todos lados, hermosa. La inseguridad es así, rencorosa… Pooobre, me da lástima ella…
Me gustó lo de la extradición :)
También hay una explicación más simple: Ella es una reverenda HDP!!!! Y debería morirse despacito y sufriendo mucho, con onda siempre… Je!
besitos